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México

Banca mexicana busca modernizar sistemas heredados sin reemplazar el código COBOL

Instituciones financieras en México optan por capas de integración tecnológica para acelerar la innovación sin abandonar sus núcleos operativos tradicionales.

Redacción El Barómetro
Foto: eleconomista.com.mx

La banca en México enfrenta actualmente un desafío técnico significativo al intentar modernizar sus operaciones sin prescindir del lenguaje de programación COBOL. A pesar de que esta arquitectura tecnológica tiene más de cinco décadas de existencia, sigue siendo el motor que sostiene las transacciones bancarias más críticas del país, garantizando estabilidad en el manejo de cuentas y movimientos financieros de gran escala.

El problema central radica en que estos sistemas heredados, conocidos como 'legacy', generan costos operativos elevados y actúan como una barrera técnica para la agilidad que demandan los nuevos usuarios digitales. Frente a la creciente competencia de los neobancos y las plataformas de tecnología financiera que operan bajo estructuras nativas en la nube, la banca tradicional se ve obligada a encontrar un equilibrio entre la seguridad del código existente y la necesidad de ofrecer servicios inmediatos.

Para resolver esta tensión, la estrategia predominante en el sector financiero mexicano consiste en implementar capas de integración mediante APIs y microservicios. Esta propuesta permite conectar el núcleo de COBOL con aplicaciones modernas de cara al usuario, facilitando el lanzamiento de nuevos productos financieros sin necesidad de migrar la totalidad del sistema central, un proceso que resultaría extremadamente costoso y con altos riesgos operativos.

Expertos del sector señalan que esta apuesta tecnológica busca extender la vida útil de la infraestructura existente mientras se construye una arquitectura más flexible a futuro. De esta manera, las instituciones financieras pretenden mejorar la experiencia del cliente sin comprometer la robustez que han construido durante décadas, manteniendo la confianza que el usuario deposita en sus servicios bancarios.

Aunque la modernización mediante capas es la ruta elegida por la mayoría, el sector reconoce que la deuda técnica sigue siendo un reto latente para la competitividad a largo plazo. La consolidación de esta estrategia dependerá de la capacidad de los bancos para atraer talento especializado que comprenda tanto la lógica del código antiguo como las exigencias de la infraestructura digital contemporánea.

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