Confianza del consumidor mexicano cae a su menor nivel en tres años
El indicador del INEGI refleja un deterioro en la percepción económica, marcando una tendencia a la baja en cuatro de sus cinco componentes principales.

La confianza del consumidor en México ha registrado su nivel más bajo en más de tres años, según datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Este retroceso en el ánimo de las familias mexicanas se hizo evidente al cierre del primer mes del año, impactando principalmente la percepción sobre la estabilidad financiera y el panorama económico nacional.
De acuerdo con la información institucional, cuatro de los cinco componentes que integran el Indicador de Confianza del Consumidor presentaron cifras negativas. Los rubros más afectados están directamente relacionados con la situación económica actual y futura del país, así como con la posibilidad de los hogares para realizar compras de bienes duraderos en el corto plazo.
Analistas económicos señalan que esta contracción refleja la cautela con la que las familias mexicanas están manejando sus finanzas personales frente a la incertidumbre del entorno macroeconómico. La percepción sobre la capacidad de ahorro y la evolución de los precios en el mercado local ha sido determinante para que el indicador se sitúe en niveles no vistos desde el inicio de la presente administración.
El reporte del INEGI subraya una preocupación creciente entre los ciudadanos respecto a su poder adquisitivo. Aunque las instituciones financieras y la SHCP mantienen un monitoreo constante, la tendencia observada en los indicadores de opinión pública sugiere que la confianza ha perdido terreno de forma sostenida a lo largo de los últimos meses, complicando las expectativas de consumo interno para el resto del año.
Ante este escenario, la estabilidad del mercado interno permanece como uno de los principales retos para la política económica nacional. La tendencia a la baja en la confianza del consumidor suele ser un termómetro de la actividad comercial, por lo que el comportamiento de los hogares en los próximos meses será fundamental para medir el impacto real en el crecimiento económico del país.


