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México

La desalinización se consolida como alternativa ante la escasez hídrica en México

Ante el estrés hídrico en diversas regiones, las plantas desaladoras emergen como una solución tecnológica clave para transformar agua de mar en recurso potable.

Redacción El Barómetro
Foto: eleconomista.com.mx

Ante la creciente crisis hídrica que afecta a diversas regiones de México, la tecnología de desalinización ha ganado terreno como una infraestructura estratégica para garantizar el suministro de agua potable. Este proceso, que se lleva a cabo en plantas especializadas, permite convertir agua marina o salobre en un recurso apto para el consumo humano y actividades industriales mediante un sistema de filtrado avanzado. En los últimos meses, diversos gobiernos estatales y municipales han intensificado la evaluación de estos proyectos para mitigar el impacto de las sequías recurrentes que han afectado a la población y al sector productivo nacional.

El funcionamiento técnico de estas plantas se basa principalmente en la ósmosis inversa, un método que emplea membranas semipermeables para separar las sales y minerales del agua. El agua de mar es succionada a través de tuberías submarinas y sometida a una alta presión para forzar su paso por las membranas, las cuales retienen las partículas sólidas y los componentes químicos. Tras este proceso, el líquido resultante se somete a un tratamiento de remineralización y desinfección para cumplir con las normas de calidad sanitaria vigentes en el país, asegurando que sea apto para su distribución en la red pública.

Aunque la desalinización ofrece una fuente constante de agua, su implementación enfrenta retos significativos que las autoridades, en coordinación con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, deben supervisar rigurosamente. Uno de los principales puntos de atención es la gestión de la salmuera, un residuo altamente concentrado que debe ser devuelto al mar bajo protocolos estrictos de dispersión para evitar daños a los ecosistemas marinos. Además, el consumo energético de estas instalaciones representa un desafío operativo, por lo que se explora la integración de fuentes de energía renovable para reducir la dependencia de la red eléctrica convencional.

El Congreso de la Unión y los gobiernos locales han comenzado a discutir propuestas para fomentar la inversión en infraestructura hídrica resiliente. Estas iniciativas buscan no solo ampliar la capacidad de tratamiento, sino también asegurar que los costos operativos sean sostenibles para los usuarios finales. Mientras se definen nuevas inversiones, la desalinización se perfila como un componente esencial en la gestión integral del agua en México, especialmente en las zonas costeras donde la disponibilidad de fuentes dulces es cada vez más limitada.

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